En las tormentas de natura y del espíritu
el cielo es esperanza.
el cielo es esperanza.
Tras la tempestad llega el sosiego,
el viento en calma,
el firmamento azul y despejado.
Tras la desolación llega el consuelo,
de nuevo el sol iluminando el alma.
Tras el accidentado camino de la vida
llega la gloria, el edén,
una morada eterna y placentera.
En toda oscuridad un cielo aguarda:
en el tornado, en el tifón y en la borrasca;
en la angustia, en el temor, en la zozobra;
en la frustración, en el dolor y la desgracia.
Cuando la naturaleza se estremece
el cielo es calma.
Cuando la tristeza agobia
el cielo es dicha.
Cuando la vida se agota
el cielo es esperanza.
Al final del tiempo y del camino
un cielo aguarda,
anunciando con su luz
el fin de la tiniebla.
un cielo aguarda,
anunciando con su luz
el fin de la tiniebla.
Luis María Murillo Sarmiento MD.















