
Es una esencia sedienta de libertad, que a su sombra se manifiesta plena y en su ausencia contra la opresión se rebela sin que exista tiranía que pueda encadenar su pensamiento. Las ideas trascienden el periplo fugaz de los humanos.
Ese derecho inalienable a la opinión, íntima vocación personal y tradición de mis ancestros, he querido exaltar, en esta modesta obra, como testimonio del ambiente aún propicio a la difusión de las ideas, en un país convulsionado, y con el deseo de perpetuar mi pensamiento en mis pequeños hijos y de estimular en ellos como en todos aquellos forjadores del mañana, un sentido crítico, sublevado a la ciega imposición, lúcido en la búsqueda de la verdad y altivo al expresar la exquisita rebeldía de la razón, antagonista natural del dogma, la sumisión y el fanatismo.
LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO
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