martes, 5 de febrero de 2008

CARTA VI: COMIENZO A CREER QUE ENCAJAS EN MIS SUEÑOS

Junio 13

Querida amiga:

En la adolescencia conocí el amor y forjé con él las fantasías más bellas. Tuve amores platónicos, idealizados, que imaginaron a la mujer perfecta, poema puro, exquisita en sus formas y virtudes. ¡Vana ilusión! La realidad es otra. Pero terco mi espíritu, persistió en sus anhelos juveniles. En un extravío que no se agota porque revive tras cada desengaño. Todo por una visión inigualable, tan espectral, que conozco de sobra sus virtudes, pero nada sé de sus facciones. Ella es bella, estoy seguro, también es tierna, dulce, comprensible, amante y tolerante. Pero no me preguntes si es alta o si es delgada, si es un trigal su pelo, si hay carmesí en sus labios, si está cautivo en sus ojos el negro profundo de la noche. No idealizo su aspecto, apenas sus virtudes. No sé de su semblante, desconozco las líneas de su cuerpo, ignoro hasta su nombre. Anhelo una imagen real y un nombre verdadero. Un cuerpo cierto para el formidable espíritu que busco.

En cada silueta de mujer una ilusión florece. En aquellos pasos que se acercan, en la suave voz que me contesta, en un dorso cubierto de cabello hasta los hombros, en una figura estilizada, deposita mi ensueño una esperanza. Casi siempre sufro la frustración de no encontrarla. Y cuando creo que es ella, me resulta esquiva.

Tal vez soy un quijote irredimible, soñador empedernido de imposibles. Procuro actuar como hombre libre, mas no puedo negar mis ataduras. ¿Si con el matrimonio sueña la mujer, con unos hijos y una relación sin sobresaltos, podrá existir aquélla que apenas en mi afecto se interese? Hasta conocerte, del no rotundo estaba convencido. Desde entonces creo que yo encajo en tus proyectos como tú en los míos

Hoy dice mi corazón que un alto en mi búsqueda resulta conveniente. Que en ti pueden hacerse realidad mis sueños, que tus virtudes son las que mi alma anhela, y si hay defectos, ellas los ocultan. Tu temperamento afín al mío, puede ser el anuncio de una vida plena, de un lazo indestructible. De un vínculo que desborde las ataduras de papel con que la sociedad conforma las parejas.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Cartas a una amante")

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1 comentario:

Elba Nery García dijo...

Hola Luis , vi el enlace en M.P. de tu blog y vine a leerte , he pasado un rato agradable entre tus letras, escribes muy bien a mi parecer y seguro que regreso por aquí. Un abrazo.