viernes, 14 de marzo de 2008

CARTA XVII: ¿EL ENAMORADO AMA?

Julio 7

Cielo mío:

No conoce, quien ama, el egoísmo, y es generoso en comprensión, perdón y tolerancia. El objeto de su afecto lo protege y no piensa jamás en destruirlo. El enamoramiento, en cambio, es egoísta, busca siempre retribución a su cariño, anhela poseer, nunca compartir al ser amado.

En el enamoramiento odio y destrucción están latentes, el sentimiento es fugaz, exclusivo y excluyente. El verdadero amor es perdurable, es generoso; todas las pruebas las resiste. Aquél tan inestable, es una llamarada que un simple soplo acaba en un instante.

El enamoramiento es una conspiración de la naturaleza para perpetuar la especie, un brote sicótico, una chifladura, una deliciosa dolencia que nos vuelve ciegos: bajo su efecto el ser amado carece de defectos y es dueño de las más grandes virtudes.

Anhelo, que nuestra relación progrese y tenga del amor sus atributos. Que tanto como él perdure, y con el ímpetu del enamoramiento.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Cartas a una amante")


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PASTEUR, LA FERMENTACIÓN Y LA PUTREFACCIÓN

Estudiando las soluciones azucaradas en 1836, el físico e ingeniero francés Cagniard de la Tour (1777-1859) descubrió que la fermetación sólo se producía cuando unos corpúsculos de rápida multiplicación, que él había observado, estaban presentes. Los describió como glóbulos ovoides que se reproducían "como las plantas de un jardín". Eran las levaduras, organismos vivos, unicelulares, microscópicos, que sólo serían reconocidos como tales tras las investigaciones de Pasteur. El interesante hallazgo de Cagniard de la Tour fue olvidado ante la idea predominante de Liebig que postulaba la fermentación como una descomposición.

Leeuwenhoek en 1660 había observado las levaduras sin sospechar que fuesen seres vivos. Dos siglos después, en 1843 Helmholtz quien prosiguió las investigaciones sobre ese proceso demostró el papel de las levaduras en la fermentación alcohólica.

Pasteur, quien era químico, también dedicó muchos años de sus investigaciones al conocimiento de la fermentación. Confirmó las descripciones de Cagniard de la Tour y a través de este fenómeno conoció las bacterias. Ellas terminarían por atarlo totalmente al campo de la bacteriología. Introducido en los estudios microbiológicos por la industria vinícula, terminó por extender a los procesos industriales los beneficios de la bacteriología.

Leche, mantequilla y vino descompuestos, que se volvían agrios, centraron su interés. Primero aisló, en 1857, la bacteria responsable de la fermentación láctica, luego descubrió la acción bacteriana en la fermentación butírica.

Pasteur demostró que el fermento láctico es un organismo vivo, y la fermentación un fenómeno vital, no como se imaginaba entonces, resultado de la muerte y la descomposición. Toda fermentación es obra de un microbio especial afirmaba Pasteur.

Preservando del aire las sustancias que se suelen descomponer Pasteur demostró cómo se evitaba la putrefacción. Creyó que así como las levaduras artificialmente introducidas eran las responsables de la fermentación alcohólica, podrían ser también microorganismos, seguramente procedentes del ambiente, los que causaban la descomposición. Pasteur demostró su hipótesis calentando el vino de un barril que se conservó sin cambios frente a otro sin calentar. Había descubierto además que las bacterias no suelen sobrevivir a temperaturas mayores de 60 a 90 grados, cuando son sometidas a ellas durante 20 minutos. Tan sencilla práctica impidió que la industria vinícola terminara en la producción de vinagre, e inició el proceso conocido como pasteurización. A partir de estos conocimientos comenzarían a girar las investigaciones en pos de la etiología de las enfermedades infecciosas.

Pasteur es con justicia uno de los personajes más reverenciados en la historia de la ciencia. A él debe la bacteriología las técnicas de cultivo y estudio de las bacterias. Pasteur demostró que el medio apropiado para el crecimiento de un microorganismo no era adecuado para otro, que las bacterias podían identificarse por su morfología y por sus requerimientos al cultivarse, y que factores como cantidad de azúcar y acidez, eran determinantes en el estímulo o inhibición de los microorganismos.

Opuesto a la generación espontánea defendida por Pouchet, rezago de antiguas ideas naturalistas, demostró también en forma convincente, que no era posible que un microorganismo se transformara en otro. A partir de sus trabajos la medicina comenzó a hablar de atenuación y virulencia. El descubrió que cultivos de bacterias atenuadas podían utilizarse como vacunas. Con Pasteur cobró además gran importancia la esterilización. Autoclave, aire seco, flameado directo, estufa de vapor, serían sólo algunos de los métodos utilizados.


BIBLIOGRAFÍA
1. Asimov Isaac. Breve historia de la biología. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires. 1966:112-116
2. Ballester Escalas Rafael. Los forjadores del siglo XX. Barcelona: Gassó Hermanos Editores. 1964: 234
3. Bolton Sarah K. Héroes de la ciencia. Buenos Aires: Editorial Futuro. 1944: 201-211
4. Dietz David. Historia de la ciencia. Buenos Aires: Santiago Rueda – Editor. 1943: 301, 302
5. Diccionario terminológico de ciencias médicas. 11ª. Ed. Barcelona: Salvat Editores S.A. 1974: 1073p
6. Enciclopedia Barsa. Editores Encyclopaedia Britannica, INC. 1960: Tomo 7, 20
7. Enciclopedia Barsa. Editores Encyclopaedia Britannica, INC. 1960: Tomo 11, 362
8. Encyclopédie pur l’image, Pasteur. París: Librairie Hachette. 1950: 22, 23, 123
9. García Font Juan. Historia de la ciencia. Barcelona: Ediciones Danae. 1964: 466
10. Grant Madeleine. El mundo maravilloso de los microbios. Barcelona: Editorial Ramón Sopena S.A. 1960: 21, 24
11. Iribarren Manuel. Los grandes hombres ante la muerte. Barcelona: Montaner y Simón S.A. 1951: 319-321
12. Metchnikoff Elias. Estudios sobre la naturaleza humana. Buenos Aires: Orientación Integral Humana. 1946: 225
13. Nisenson Samuel, Cane Philip. Gigantes de la ciencia. Buenos Aires: Plaza & Janés S.A. 1964:177-183
14. Nordenskiöld Erik. Evolución histórica de las ciencias biológicas. Buenos Aires: Espasa – Calpe Argentina S.A. 1949:487-489
15. Nuevo Espasa ilustrado 2000, España: Espasa - Calpe S.A. 1999: 1832p (ilustración)
16. Pequeño Larousse Ilustrado, Bogotá: Ed. Larousse. 1999: 1830p
17. Pujol Carlos. Forjadores del mundo contemporáneo. Barcelona: Editorial Planeta. 1979: Tomo 3, 404, 408
18. Singer Charles. Historia de la biología. Buenos Aires: Espasa - Calpe Argentina S.A. 1947: 425, 426
19. Sigerist Henry. Los grandes médicos. Barcelona: Ediciones Ave. 1949: 241, 248, 249
20. ToPley W. C, Wilson G. S, Miles A. A. Bacteriología e inmunidad 2a. Ed. Barcelona: Salvat Editores. 1949: 2, 4, 7, 8
21. Thorwald Jürgen. El Siglo de los cirujanos. 1a. Ed. Barcelona: Ediciones Destino. 1958: 305 (ilustración)
22. Thorwald Jürgen. El Triunfo de la cirugía. 1a. Ed. Barcelona: Ediciones Destino. 1960: 481p.
23. Thwaites J. C. Modernos descubrimientos en medicina. Madrid: Ediciones Aguilar. 1962: 57
24. Von Drigalski, Wilhelm. Hombres contra microbios. Barcelona: Editorial Labor. 149-165


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Del oscurantismo al conocimiento de las enfermedades infecciosas")


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LAS BANDERAS VICTORIOSAS DE GALÁN *

Bien parece que que a la sombre inmaculada de Luis Carlos Galán, ya atisbamos las cenizas de la política corrupta que sembró en el Congreso su propia picardía, que desterró de él la moral y le transmutó todos sus principios, y que en actitud abusiva y descarada sigue traicionado al pueblo al que engañosamente representa.

En ausencia del líder pulquérimo, cuyas banderas hoy izamos victoriosas, es usted, doctor Mario Galán, artífice de su vida trasparente, quien mejor lo representa. No es usted sólo el mejor de sus soldados, es la senda recta que hizo al mártir y el sendero que puede encauzar la vida de un congreso descarriado.

Tan grande como el dolor en aquel agosto triste**, es hoy el júbilo, porque esa Colombia Nueva de Luis Carlos se vislumbra, porque su pensamiento y su recuerdo se han quedado para siempre entre nosotros, y su semilla ya germina en quienes mañana serán sus dirigentes.

Y desde las alturas, Dios y nuestro sacrificado líder guíen a quienes ahora por abrumadora mayoría pondrán en marcha su proyecto.


* Carta al doctor Mario Galán Gómez padre de Luis Carlos Galán, por su elección como Senador de la República, publicada en el diario colombiano El Espectador el 19 de marzo de 1990, pág. 4A.
** El 19 de agosto de 1989 fue asesinado por combatir el narcotráfico, Luis Carlos Galán Sarmiento, uno de los líderes políticos más pulcros que ha tenido Colombia, y quien ya se vislumbrara como presidente del país para el período 1990-1994.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Epistolario periodístico y otros escritos")

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RECUERDO DE UN DELIRIO

Vivos recuerdos guarda mi memoria
de un pasado inexistente:
anhelos en realidad no convertidos;
de un amor sublimado hasta el delirio,
esfumada ilusión de una mujer
que poseyó mi espíritu.

Alucinación o realidad,
¿acaso importa?
Igual soñó mi ser,
igual vivió en mi mente,
igual no fueron mis brazos
capaces de alcanzarla.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Del amor, de la razón y los sentidos")

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CARTAGENA IDÍLICA

Conocía de ti la Cartagena heroica,
la épica, la histórica,
la amurallada de hispánicos cañones,
altiva y soberana.
La Cartagena erguida, indoblegable,
de fortines, de esclavos y de mártires.

Hoy he vuelto a ti
embriagado de un amor lejano,
de un amor ausente,
de un amor que respiro
entre sueños imposibles,
de una pasión
que alucina en tus rincones.
Que imagina a esa dulce mujer
asida de mi mano
bajo la luna llena;
de luceros y perlas adornada;
por la brisa arrullada
sobre mi pecho ardiente;
tierna y amorosa
en una cálida noche de romance,
de calles coloniales,
de coches, de balcones, y de flores;
de secretos balbucientes
perdidos entre el rumor lejano...
de las olas.

Cartagena, eres nostálgica,
idílica, poética.

LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Poemas de amor y ausencia”)

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viernes, 7 de marzo de 2008

LAS CONTRADICCIONES DEL CORAZÓN DE LA MUJER

Alicia era una joven agraciada, extrovertida y bella cuando la conoció José. Despertó sus impulsos pasionales cuando por primera vez la vio en la empresa. Pero la conquista se quedó en deseo. Ella cohibió sus intenciones con las constantes alusiones a Mauricio, el novio que creía perfecto. Aún así la frecuentaba, porque encontraba en ella algo que trascendía el interés erótico y que lo hacía disfrutar su compañía. Alicia compartía sus argumentos, su concepción del mundo y de la vida, y abría progresivamente, de par en par su corazón, dejándolo ver con confianza inusitada sus secretos y su sentimientos. José correspondió descubriéndole los suyos. Imperceptiblemente se volvieron amigos entrañables. José afirmaba que si hubieran sido amantes la relación no hubiera sido tan duradera y tan perfecta. Era cierto, estaban a prueba de los desengaños que sufren las parejas, y exentos de reprimirse, como los esposos, la confesión de sus secretos. José llegó a conocer mejor que Mauricio las insatisfacciones de Alicia, sus orgasmos fingidos, sus tentaciones, sus frustraciones, sus aspiraciones y todos sus proyectos. Y ella, de la vida de José nada ignoraba. Baste decir que era la primera en enterarse en detalle de sus infidelidades desde el momento mismo en que eran una inconsistente fantasía. Aunque Joaquín también participaba de las confidencias de ese mundo reservado, José temía su indiscreción y sus impertinencias. Con Alicia no había, en cambio, prevención alguna.

Alicia se casó con su príncipe azul, pero un día, como en las desventuradas historias de José, descubrió cuando le buscaba explicación al desinterés de su marido, la traición que se ocultaba en su desgano. Lo aborreció al instante, y le exigió que se fuera para siempre de la casa. Mauricio suplicó, hizo promesas desesperadas, pidió otra oportunidad, ofreció renuncias humillantes. Nada valió. El odio se había apoderado del corazón de Alicia.

Ella consciente de sus contradicciones le contó a José que quería a Mauricio pero lo había sacado de su corazón; que era incapaz de soportarlo, pero iba a ser duro no volver a verlo; que le sentía asco, pero añoraba sus caricias. José, versado en la incoherencia de los sentimientos femeninos, le explicó mientras la consolaba que en la mujer no sólo se enfrentan la razón y el corazón, sino los mismos sentimientos: «Entran en conflicto la mitad del corazón que odia, con la mitad del corazón que ama.. Las mujeres odian aunque sufran, son implacables aunque amen, quieren y no quieren, y quieren sin que deban. En síntesis echan a su pareja y luego lloran porque les hace falta. Viven en permanente contravía con sus instintos. Los hombres, más elementales, nos dejamos dirigir por ellos. Para pasar la pena me buscaría una amante». Y Alicia dio por seria esa recomendación desprevenida. No duró mucho la aventura, pero distrajo su pena y sus rencores. «No sé si ahora lo comprendo, pero estoy segura de que esta ilusión me quita tiempo para odiarlo», le respondió a José, cuando él la hizo consciente de que Mauricio ya podía reprocharle lo mismo que ella a él le censuraba. El tono burlón de José era de aplauso, y ella reconoció que lo que sufrió como esposa, lo estaba disfrutando como amante. Sarcásticas lecciones del destino, y más evidencia para José, que aprovechó la experiencia de su amiga en sus escritos: «Más durarían los matrimonios si las esposas actuaran con el desinterés de las amantes, dispuestas a recibir las migajas de la abundancia que no sacia a las legítimas esposas. [...] Nada como un amor prohibido para cambiar la escala de los juicio, porque todo el que incurre en lo que juzga termina enjuiciando con más benevolencia».


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Seguiré viviendo")

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CARTA XVI: QUE MIS PALABRAS NO LAS BORRE EL VIENTO

Julio 5

Mi amor:

Nada que quiera el hombre repudiar lo pone por escrito. El compromiso fugaz se deja a las palabras con el ánimo de que las borre el viento. Han perdido las palabras su majestad y su decoro, salvo cuando atrapadas por la pluma sirven para rubricar el pensamiento. La palabra escrita es historia, es juramento, es prueba. Es la manifestación de quien con seguridad se expresa, de quien honra un compromiso. Así querida princesita habrás de soportar mis cartas cuantos días seas dueña de mi afecto. Cada epístola será el testimonio de que con amor terminó el día y será a la vez indicio de que a la mañana siguiente la llama del amor sigue presente. Muchas cosas tienen los amantes por decirse, siempre habrá un sentimiento, un tema, un recuerdo que llene los renglones. Seré como un articulista que publica con religiosa puntualidad su columna en el diario de tu vida. ¡Y que nunca comience a claudicar mi pluma!, porque en ese momento sabrás que el amor se está agotando.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Cartas a una amante")

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PULSO FIRME*

Cual si la represión biológica de las especies inferiores también se diese en los humanos de peor calaña, hoy cuando un gobierno presidido por un hombre como pocos valeroso*, ha frenado el ímpetu devastador del narcoterrorismo, asistimos al desbordamiento de la subversión: plaga destructora parcialmente por aquélla controlada.

Los últimos y dolorosos sucesos nos enseñan que la ausencia de un estado autoritario, permite fácilmente el surgimiento de las conductas más aberrantes y dañinas, y perpetúa los mayores horrores de que es capaz el ser humano.

Ante la ausencia de una ofensiva y enérgica respuesta militar, la comprensible reacción de autodefensa de quienes son víctimas inermes de la atroz criminalidad de la guerrilla, termina suplantada por bandas de asesinos miserables que sin distingos se ensañan casi siempre no contra los malos hijos de esta patria, sino contra los buenos ciudadanos de Colombia.

Invoquemos pues, de este gobierno valeroso, toda su energía en el aniquilamiento de los obtusos movimientos subversivos, generadores por reacción, de esa otra violencia que tampoco desean los colombianos.

¡Señor presidente, con ellos, no más flexibilidad, tan sólo pulso firme!


Era en marzo de 1990 presidente de Colombia, Virgilio Barco Vargas, quien valientemente hizo frente al embate del cartel de Medellín, pero otros dos fenómenos desestabilizaban al país: un movimiento guerrillero ya para entonces viejo y sanguinario -las FARC-, y las autodefensas, que también pasaron a la historia como paramilitares, y que surgieron como fuerza para enfrentar a la guerrilla ante la debilidad del Estado. Este artículo fue publicado en el diario colombiano El Tiempo el 12 de marzo de 1990 (pág. 5D)

LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Epistolario periodístico y otros escritos")

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CRONOLOGÍA DEL DESCUBRIMIENTO DE ALGUNOS DE LOS AGENTES ETIOLÓGICOS DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS

AÑO

DESCUBRIDOR


GÉRMEN

1849

A. Pollander, Devaine (1850), Koch (1876)

Bacilo del carbunco

1873

Otto Obermeier

Espiroqueta de la fiebre recurrente

1873

Armauer Hansen

Bacilo de la lepra

1874

Billroth

Estreptococo

1878

Albert Neisser

Gonococo

1880

Carl Eberth, Gaffky, Koch

Bacilo de la fiebre tifoidea

1880

Alphonse Laveran

Plasmodium

1881

Robert Koch

Bacilo del heno (Bacillus subtilis)

1881

J. Rosenbach – Ogston

Estafilococo

1882

Robert Koch

Bacilo de la tuberculosis

1882

Friedrich Löffler y Schütz

Bacilo del muermo

1883

Robert Koch

Vibrión colérico

1883

Fehleisen

Estreptococo de la erisipela

1883

Carl Friedländer

Klebsiella pneumoniae

1883

Friedrich Löeffler y Klebs

Bacilo de la difteria

1884

Robert Koch

Ameba de la disentería tropical

1885

Arthur Nicolaier

Bacilo del tétanos

1885

Hauser

Proteus

1886

Theodor Escherich

Enterococo

1886

Albert Fränkel

Diplococo de la neumonía

1887

David Bruce

Micrococo de la fiebre de Malta

1887

Anton Weichselbaum

Meningococo

1892

Richard Pfeiffer

Haemophylus influenzae

1892

Nutall

Clostridium welchii

1894

Shibasaburo Kitasato y Alexander Yersin

Bacilo de la peste (Pasteurella pestis)

1896

Victor Morax

Moxarella

1896

Emilie Van Ermengem

Clostridium botulinum

1897

Czaplewski – Hensel

Bacilo de la tos ferina

1898

Veillon y Zuber

Bacteroides fragilis

1898

Kigoshi Shiga

Bacilo disentérico

1901

Everett Dutton, Forde y Bruce

Tripanosoma gambiense

1905

Fritz Schaudinn y Hoffman

Espiroqueta de la sífilis

1905

Samuel Darling

Histoplasma capsulatum

1908

Karl Landsteiner, Simon Flexner

Virus de la poliomielitis

1965

Baruch Blumberg

Virus hepatitis B

1908

Karl Landsteiner, Simon Flexner

Virus de la poliomielitis

1965

Baruch Blumberg

Virus hepatitis B



Comenzando el siglo XX ya se habían descubierto la mayoría de los microorganismos causantes de las enfermedades infecciosas y se habían establecido o se sospechaban al menos sus relaciones con las diferentes entidades. Surgía y se aclaraba el concepto etiopatológico de las enfermedades. El paso siguiente llevaría a la consecución de medios sintéticos y selectivos para el adecuados crecimiento de las bacterias en el laboratorio y a la búsqueda de una terapéutica eficaz que librara al ser humano de las fatales consecuencias de las infecciones bacterianas.

BIBLIOGRAFÍA
1. Asimov Isaac. Breve historia de la biología. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires. 1966: 167
2. Diccionario terminológico de ciencias médicas. 11ª. Ed. Barcelona: Salvat Editores S.A. 1974: 1073p
3. Encyclopédie pur l’image, Pasteur. París: Librairie Hachette. 1950:64p
4. Laín Estralgo Pedro. Historia universal de la medicina. 1a. Ed. Barcelona: Salvat Editores. 1980: Tomo 7, 237
5. Metchnikoff Elias. Estudios sobre la naturaleza humana. Buenos Aires: Orientación Integral Humana. 1946: 224
6. Nordenskiöld Erik. Evolución histórica de las ciencias biológicas. Buenos Aires: Espasa – Calpe Argentina S.A. 1949: 616-617
7. Pfeiffer John. La célula. En Colección Científica de Life. México: Ed. Offset Multicolor SA. 1965: 178, 181
8. Phair S, Warren P. Enfermedades infecciosas. 5ª. Ed. México: Ed. McGraw Hill Interamericana. 1998: 99, 193
9. Von Drigalski, Wilhelm. Hombres contra microbios. Barcelona: Editorial Labor. 201, 223, 251
10. Wallace Craig K. Cholera. En Infectious diseases and medical microbiology. 2ª. Ed Philadelphia: W. B. Saunders. 1986: 912


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Del oscurantismo al conocimiento de las enfermedades infecciosas")

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MUJER

Criatura ensoñadora en quien florecen
los más tiernos afectos,
belleza que embriaga los sentidos,
eterno fuego que enciende las pasiones.

Génesis eres de sublimes gozos,
ocasión de las más tristes congojas,
musa de inspiración inagotable,
instinto maternal y dulce entraña
en la que quiso el cielo
perpetuar al hombre.

Semilla eres del amor,
sentido de la vida,
bálsamo que mitiga los dolores,
refugio en las horas más amargas,
esencia angelical,
oasis de ternura
que prodiga el edén sobre la tierra.

LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Del amor, de la razón y los sentidos")

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CARTAGENA AUSENTE

De luceros pletórica
la noche ve avanzar
un idílico carruaje,
hiriendo a golpes el silencio
en trote acompasado.

Su paso revive la historia
atrapada en el fortín de piedra,
la nostalgia aviva
el poder seductor de los balcones,
y la fragancia de amor
de la estrechas calles.

Una silueta inconfundible
- claroscuro de la noche -
la mente guarda
de cúpulas, murallas y baluartes,
un recuerdo el corazón
del nostálgico murmullo de las ola:,
mi lamento de amor
perdido en la distancia.

A la media luz de las velas,
en el fragor del plenilunio,
los argénteos rayos invitan al romance,
la mesa, de tus rosas adornada;
busco tus manos...
las encuentro ausentes.

Y las tibias arenas de la noche,
por el rumor del mar adormecidas,
mi planta solitaria sienten,
una sombra soy
en la inmensidad del mar,
que tu sombra busca inútilmente.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Poemas de amor y ausencia”)

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viernes, 29 de febrero de 2008

LAS BATALLAS CONYUGALES

Elisa no era una persona fácil. Se parecía mucho a Mariana, aunque más acoplada con la realidad. José, sin embargo, no percibía la semejanza. En Elisa sólo reconocía agravantes, en Mariana, no veía más que atenuantes. Era natural, al fin y al cabo Mariana era su hermana.

Elisa era presa del resentimiento. «A cambio de flores –decía José– ella riega todos los días su matorral de odio». Ese nefasto sentimiento, que había crecido como pan con levadura, terminó con su objetividad, a tal punto que toda acción u opinión de José era blanco de sus dardos. Era hiriente y malintencionada, al decir de José a sus más íntimos amigos. «Sus comentarios son públicos y despiadados, ansían arrasar mi reputación, pero sólo consiguen el rechazo de quienes me conocen. Es que fácilmente se descubre el veneno que hay en sus palabras». Y era cierto, aunque Elisa contaba con amigos solidarios, José lejos del desprestigio que ella procuraba, solía salir indemne; unas veces con la conmiseración de las personas, otras con su solidaridad, y en no pocas ocasiones con su aprecio. Tenía carisma. Tal vez por eso cuando decidió separarse, ni Javier, el más reaccionario de sus amigos, se esforzó en mantener casada a la pareja. Pero también hay que decirlo, el círculo más próximo a su esposa lo repudiaba y se apoyaba en sus escritos provocadores para condenarlo.

Al ver el punto de no retorno al que la enemistad había llegado, resultaba difícil pensar que un día había sido feliz esa pareja. «¿Cuándo –se preguntaba José– brotó esa semilla virulenta?». Analizaba la relación, y más que descubrir motivos de unión, terminaba por declararse incapaz de entender como habían podido atraerse personas tan opuestos. Echaba la culpa al enamoramiento, con su poder perturbador. Sus personalidades eran el agua y el aceite. Que su mujer no participara de su mundo intelectual carecía de trascendencia, era excusable; cualquier mujer, apenas simpática, lo habría podido hacer feliz sin tener que penetrar en el lado erudito de su vida; pero Elisa a más de menospreciar sus más preciados intereses, erigía dogmas contra todo cuanto la intelectualidad de su esposo defendía. Con los años, todo lo de José le fastidiaba a Elisa, y todo lo de Elisa a José lo exasperaba.

De los enfrentamientos José aprendió a guardar silencio. «Sin adversario la discusión se acaba». El deseo de defender a brazo partido sus ideas no tenía sentido frente a una mente negada a escuchar sus argumentos. «La cantaleta es un murmullo inaudible en mi mente; dejo de escucharla antes de que se acabe. Y se acaba porque ni yo le presto oídos, ni Elisa tiene argumentos para prolongar su insípido monólogo. Su disparatada perorata dejó hace tiempo de incitar mi deseo de refutarla. Más interesante me parece tratar de descifrar los morbos de su corazón y de su mente».
El tedio de esa relación siempre lo llevó a Alicia, su eterna confidente. Ella identificaba con certera precisión los motivos de sus cambios de ánimo, y descubría en sus escritos lo íntimo y lo oculto, que pasaba por impersonal al lector desprevenido.

«El apego enfermizo a la responsabilidad puede hacer que algunas personas cumplan con sus deberes. Preparan el desayuno, tienden las camas, lavan la ropa, asean la casa, hacen mercado, dirigen las tareas y pagan las pensiones; cuánta perfección, si no fuera por el odio con que las realizan, cobrando con agravios a los beneficiarios de sus acciones obligadas. Porque sin amor toda obra, por insignificante que parezca, es para quien la efectúa un enfadoso sacrificio; en tanto el auténtico sacrificio, realizado con amor, es el mayor de los placeres».

– ¿Aprovechaste –dijo Alicia– que Elisa no te lee para retratarla de cuerpo entero en el artículo?
–Si me leyera probablemente no se reconocería. Para sí misma, ella es perfecta.

LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Seguiré viviendo")


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CARTA XV: ME HACES SOÑAR DESPIERTO. ES HORA DE QUE SEPAS QUE TE AMO

Julio 4

Paolita:

He ahuyentado esta noche de mi mente todo pensamiento. No ansío razones, tan sólo el placer que tu ser me proporcione. Tal vez no conozco de ti lo suficiente, pero ya por ti mi corazón palpita. Eres un descubrimiento tan reciente, pero en mi vida tienes más raíces que lo añejo. Me he perdido en tu rostro angelical porque refleja la ternura con que sueño... Entre versos pareces concebida.

No quiero hoy ruido ni luz que me distraiga, sólo silencio... un espacio y un tiempo infinitos para que tú lo llenes. Quiero soñar contigo, quiero extasiarme con cada palmo de cuerpo, quiero imaginarme frente a frente, inmóviles mis ojos en tus ojos, subyugados ambos, los tuyos y los míos, en un lenguaje explícito y silente; recorriendo tu frente, tu nariz, tus labios, con la tímida y trémula yema de mis dedos. Aproximando mis labios a tu boca, escasamente con candor rozándolos. Besando sin malicia, sin violencia, ni pasión, apenas con ternura, tu frente, tus ojos, tu nariz, tu boca... Adivinarme cerca de ti, inhalando el aire que respiras; junto a ti sintiendo la tibieza de tu cuerpo, a ti abrazado, ciñendo tu cintura, descansando en tu pecho, al arrullo de tus rítmicos latidos. Entrelazando tus manos, sintiendo sobre mi piel tu suave tacto. Durmiendo a tu lado y despertando contigo entre mis brazos. Irrumpiendo en tus sueños y guiando tus quimeras, haciéndome imperceptiblemente a tu cuerpo y a tu alma, con la suavidad del más dulce sentimiento.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Cartas a una amante")

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EL CARBUNCO

En 1849 Alois Pollander de Wipperfürth descubrió en la sangre de reses muertas de carbunco unos bastoncillos que no aparecían en las reses sanas, los describió como cuerpos vegetales pero no supo si eran causa o consecuencia de la enfermedad. De su importante hallazgo sólo supo el mundo científico hasta 1856, escrupuloso como era el investigador alemán con el resultado de sus experimentos. Casimir Davaine (1812-1882) quien también hizo la misma observación en 1850, le dio a esos bastoncillos el nombre de "bacteridia carbuncosa", y centró su estudio en la inoculación de ovejas sanas con sangre de enfermas provocándoles el padecimiento. Era el año de 1863. Desafortunadamente a estos trabajos no se les dio importancia. Estaba aún por aclararse si la "bacteridia" era la causa de la enfermedad, pues sangre aparentemente sin bacilos también la transmitía. Afortunadamente Louis Pasteur y Robert Koch retomaron el interés por la enfermedad. Koch conseguió cultivar la bacteria y demostrar por primera vez la etiología de las enfermedades infecciosas y el ciclo biológico del agente causal. Pasteur a su vez descubrió los factores que modifican su virulencia.

Terminada en 1870 la guerra que enfrentó a Francia y Alemania, Koch se dedicó al estudio del carbunco. Con una astilla esterilizada al fuego tomó sangre del típico bazo negro de una oveja enferma y la sembró en el humor acuoso de un ojo de buey. Puso el medio a cultivar a temperatura corporal obtenida con una estufa improvisada y hora a hora siguió el crecimiento de los bastoncillos, también el de los cocos que habían contaminado su cultivo. Inoculó los bastoncillos en la cola de un ratón, y muerto éste recuperó de su bazo el germen del carbunco. La repetición del experimento le confirmó sus hallazgos. Y buscando respuesta a la supervivencia de los microorganismos en ambientes hostiles durante semanas, observó su comportamiento a diferentes temperaturas, y descubrió la formación de esporas, formas que por años podían sobrevivir fuera del organismo.

El botánico Ferdinand Cohn (1828-1898), contemporáneo de Koch, en 1876 difundió en los "Comentarios a la biología de las plantas", los estudios del sabio. Sintetizando los resultados de sus investigaciones Koch postuló los elementos necesarios para considerar a un microorganismo causante de una enfermedad: hallarlo en forma regular en los individuos afectados, poderlo cultivar y causar al inocularlo la misma dolencia.

Había hecho Koch por primera vez la más estricta descripción científica de las bacterias, dando al mundo los elementos para conocer los microorganismos causantes de las fiebres purulentas. La teoría de los miasmas quedaba sepultada para siempre. En lo sucesivo se reconocería para cada infección un agente causal: una etiología específica.

BIBLIOGRAFÍA
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LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Del oscurantismo al conocimiento de las enfermedades infecciosas")
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UNA TARDE DE AÑORANZA

Una tarde fue
como cualquiera hubiese sido,
pero fue la más larga en tu presencia,
la más feliz,
- y qué breve -
que he vivido.

De pasión, no fue,
pero en éxtasis mi alma
sintió tu cercanía.
No sentí tu amor ni tus caricias,
tampoco estreché tu cuerpo
entre mis brazos,
no vislumbre siquiera una esperanza,
pero el aire rebosó
fragancias de bondad, de afecto
y de añoranza.

Comunión de un mutuo sentimiento,
comunión de almas
que cuentan su nostalgia,
comunión de miradas por la piedad iluminadas,
sentimiento puro y trasparente.

Y se marchó la luz,
y en la penumbra
unos ojos preciosos se perdieron,
iluminaron la noche dos luceros,
la noche en que murió esa tarde.
La más feliz,
la más profunda,
la más larga
- y tan corta -
en tu presencia.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Poemas de amor y ausencia”)


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NO AL ABORTO*

Ante una nación que se disuelve en la pérdida del respeto por la vida, nada más absurdo que implantar por ley el más repudiable de los crímenes.

Tal es la desintegración moral de nuestra patria, que triste y vergonzosamente hoy se enarbolan como banderas anhelantes de victoria, propuestas como la de Emilio Urrea, que pretenden legalmente atentar contra la vida. ¡Abominable crímen contra la más inerme de las criaturas!

Que no procure para ello contar con nuestro auxilio. Como médico gineco-obstetra sólo me anima el deber de defender la vida, nunca de ultrajarla.

Equivocado está este candidato, a quien nadie ha coartado su derecho a la existencia. No es su carácter de legal el que exime al aborto de sus complicaciones, como tampoco el que hace limpia una conducta inmoral abiertamente.

Si sus argumentos tuvieran asidero inteligente, tal vez un día suprimiríamos la pobreza con el exterminio de las clases bajas, pero también con la pena de muerte acometeríamos contra la deshonestidad de nuestra clase dirigente.

Y si se hace realidad la afrenta y son fieles mis colegas a la rectitud y a sus principios, sería sólo el ponente de este penoso desatino quien en persona ejecutase los crímenes de su propuesta.


* Esta nota fue publicada en el diario colombiano “El Espectador” el 22 de enero de 1990 (pág. 4A) y hacía referencia a la propuesta de Emilio Urrea Delgado, dirigente liberal, senador y alcalde de Bogotá. Entonces el proyecto fracasó en el Congreso. Diez y seis años después, la sentencia C-355 del 2006 de la Corte Constitucional despenalizó el aborto en casos de abuso sexual, grave enfermedad materna y enfermedad fetal incompatible con la vida extrauterina.


LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Epistolario periodístico y otros escritos")

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MI PASO POR SAN GIL

Retumba el Chicamocha
en la profundidad del risco
y de cima a sima
la vista se deslumbra.

Paisaje abismal que sobrecoge,
hachazo de Dios en la montaña,
lienzo soñado de perfectos trazos,
espectáculo frenético
que tienta los sentidos,
exaltación que El Gallineral transforma
en plácida caricia.

¡Parque del edén!
¡Estancia del amor!
¡Apacible refugio de las almas!

Gallineros y ceibas centenarias,
de grises y largas cabelleras,
ropaje de festones naturales;
talles descomunales de recio maderamen,
añosos brazos de cuarteada piel,
ramal indoblegable
que cuelga de los cielos.

Savia añeja cargada de recuerdos,
testimonio mudo que la memoria
guarda de los guanes;
de Cuchicute,
excéntricas andanzas;
del suelo que la nutre
la indómita braveza.

Caja musical en que resuenan
de las chicharras,
su canto electrizante,
y susurros de tonos armoniosos,
concierto de intérpretes virtuosos:
canturreo exquisito, nacido entre plumajes
de encendidos y vívidos colores.

Paraje fértil de fuentes generosas:
caudal sonoro de aguas cristalinas,
quebrada que en obligados tumbos
entre las rocas cuela
su dócil trasparencia.

Y en los confines,
un torrente de aguas impetuosas:
Fonce indomable,
que a otras tierras lleva
un soplo del edén en su corriente.

LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Del amor, de la razón y los sentidos")

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